Friday, 13 February 2009

CLUSTER: "ZUCKERZEIT" (1974) (Roedelius, Moebius, Plank)




Cluster: " Zuckerzeit "

Entes sonoros arrojados al espacio

Pasan por “curiosidades” los mensajes humanos enviados al espacio junto con sondas, en espera de una respuesta. No deja de evidenciar cierta soberbia de parte de la especie humana, la siempre supuesta universalidad de sus códigos. Esa misma soberbia de la que pecaría cualquier crítico al saludar, por ejemplo, al Rodelius y Moebius de este disco.

En algún punto tridimensional de las abscisas y ordenadas trazadas por Kraftwerk y Ash Ra Tempel, siempre se interceptó Cluster como un proyecto armónico en ruido que no emitía una sílaba sin antes pasar por un tomacorriente. Cluster fueron algo así como las hormigas trabajadoras de los sintetizadores, en una época donde la electrónica se amparaba –y justificaba- en el “concepto”.

Basta oír la primera pieza de este disco para que cada quien se percate de estar ante un producto de electrónica constructivista, que emplaza secuencias como en un juego de Tetris en niveles avanzados. Es –sin ánimos de solemnidad- la celebración mística de la inteligencia más allá del hombre y su especie. Lo de Rodelius y Moebius siempre ha sido el mensaje binario de un mundo reducido a su mínima expresión. Secuencias acaso, como aquellas de Eno, que no necesitan de una escena para darse por soundtracks.

Todo lo humano, con hombre de por medio, ha venido ha desembocar en estos parajes donde sus códigos son si acaso una regularidad rítmica que soporta el gran garabato de su ininteligible. Para así, entre ritmo y garabato, dibujar un disco recubierto, como una cápsula fotoeléctrica lista para ser arrojada a las buenas de la distancia, en el rebote de sus propias resonancias, y en la descripción de esa línea curva con puntos equidistantes a un eje. ¿Lección de geometría? Posiblemente, si este fuese el lenguaje presto a la otredad de un alienígena.

Por otro lado, “Zuckerzeit” es, sin duda, el más rítmico de Cluster, donde las paredes rugosas de las texturas tratadas en sus anteriores discos son entonadas a un compás a todos inteligibles. De aquí quizás, que el balbuceo del alien empiece a sernos a ratos comprensible. Pero ¿qué nos intenta decir el extraterrestre?

La repetición –muchas veces obstinada- de un extracto, manipulado a pulso de manubrios, y el tratamiento de las líneas que tienen en el estudio un escalímetro a la medida de cada secuencia, parece emular la idea de que el universo no tiene porqué ser más grande que el caracol del oído, y que lo que en él se escuche evidencia al menos un ente.

¡Eso mismo! Cluster, un ente.


Tracklisting:

A1
Hollywood (4:40)
A2
Caramel (3:00)
A3
Rote Riki (6:10)
A4
Rosa (4:08)
A5
Caramba (3:55)
B1
Fotschi Tong (4:15)
B2
James (3:18)
B3
Marzipan (3:15)
B4
Rotor (2:38)
B5
Heiße Lippen (2:20)


Descargar

2 comments:

  1. Buen blog che! Te invito a darte una vuelta por el mío, creo que te puede llegar a interesar por las cosas que veo que posteás (y de paso si querés intercambiamos enlaces).

    Mi blog, principalmente sobre música, lo podés encontrar acá:

    Soy del Montón

    Un abrazo.

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  2. ¡Magníficos Cluster! Cada vez que los veo mencionados en un blog no puedo evitar comentar... Me llamó la atención la metáfora del alien y de los mensajes, al principio ininteligibles (Cluster 1 y 2) y después, en "Zuckerzeit", más accesibles. Me llamó la atención, sobre todo, porque en el primer trabajo de Moebius y Roedelius (firmado como Kluster con K), los sonidos abstractos se mezclan con la voz humana y el lenguaje hablado. ¿Intento desesperado de traducir al alien? ¡Un placer pasarme por tu blog! ¡Un saludo! (por si te apetece responder:

    virgen.ciega.ladrona.de.almas@gmail.com

    No tengo blogspot!).

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