Tras el nombre un tanto mecánico, frío, industrial y definitivamente macho se oculta el nombre de un inesperado autor. Resulta que no es nada más ni nada menos que Dorothea Raukes. Su vínculo musical con Wolfgang Riechmann es lo que despertó mi olfato musical. Son muy pocas las mujeres que se dedicaron a la música electrónica, y todavía son menos las que lograron hacerse un nombre. Por lo que resulta no menos que curioso el hecho de que Dorothea eligiera dejar su nombre prácticamente invisible en este trabajo tan peculiar y especial. A decir verdad, ni siquiera los nombres de todas las pistas guardan alguna relación con el título del disco. Buenas Noches Gente, Bosque Alemán, Subterráneo, En Alas de un Ángel, Anillo de Oro Interurbano, son tracks juguetones, felices, pegajosos, rítmicos, cálidos y humanos (poco "industriales" o mecánicamente fabricados ¡Aún si tomamos en cuenta ese vocoder tan robótico y poco original de la primera pista!). Propulsados -eso sí- con el típico "motorik" de la escuela de Düsseldorf, que lo hace marchar con mucho brío y entusiasmo. Desde el arranque nos recordará de inmediato a los "mostros" consagrados del momento, Kraftwerk, Rother, Baumann, Neu... Con un poco de Froese y TD (y algo de la escuela de Berlín también, claro). El último track, Der Grosse Atem (El Gran Aliento) en cambio, es definitivamente experimental, algo difícil, complejo y largo... En la línea de lo que Walter Carlos hizo con su Naranja Mecánica (según yo), con unos toques de J. M. Jarre, o similar a lo que mostró Schulze en su disco debut Irrlicht (según otro amigo). Pero mucho menos logrado, denso e intelectual en definitiva.
Soy fan del motorik, ya lo he dicho otras veces. Ése ritmo característico de la escuela de Dusseldorf (Neu, Kraftwerk, etc) me enciende, me prende y me hace avanzar mucho, muuucho más que cualquier otro ritmo. La verdad es que he llegado a pensar que de motórico y/o mecánico sólo tiene el nombre, para mí es totalmente orgánico, circadiano, vital como los latidos de un corazón bien entonado, ronroneando a sus anchas en un día fantástico. Este disco es un buen ejemplo del estilo.
Riechmann tuvo un desfortunado destino. Murió joven, a los 31. Apenas unos meses antes de que Wunderbar fuese lanzado por el sello Sky al mercado. Wofgang salió a caminar una noche... ¡Y de la nada resultó acuchillado en el pecho por un par de marineros borrachos! Encima recibió unos negligentes cuidados médicos y falleció cuatro días después de una hemorragia interna (el 24 de agosto de 1978). Una enorme y prematura pérdida para la historia musical. Nunca vio el resultado, la aceptación que su disco obtuvo y el genuino aprecio de quienes lo recordamos.
Riechman fue compañero de Michael Rother (Kraftwerk, Neu!, Harmonia) y Wolfgang Flur (Kraftwerk) en la banda The Spirits of Sound. También formó parte de la banda Phön-x. Y todavía antes de decidirse a hacer carrera en solitario, grabó con la banda Streetmark. Las historias dicen que se integró a Streetmark porque la vocalista de este grupo, Dorothea Raukes, le movía el piso, le encendía el corazón. Pero ella prefirió a Michael Rother, dejándolo íngrimo y solo, azul, congelado y triste (tal y como aparece en la portada de Wunderbar, su primer y último disco como solista). Así pues ya tenemos todos los elementos que dieron luz a la leyenda. Pero, claro, no sería justo decir que el tinglado detrás del artista valga más que su propia obra, y que lo trascienda incluso. Noto en Wunderbar esa actitud asombrada, relajada y madura de quien ha vivido intensamente. Algunos lo comparan a rajatabla con Kraftwerk (especulan incluso sobre quién habrá sido el que influenció a quién, puesto que The Man Machine salió el mismo año; dicen que la pista Siberland es "evidentemente" una versión un poco más lenta de Metropolis, o al revés).
Otros ven elementos de la escuela de Berlín. Es cierto. Pero también lo es que Wolfgang comenzaba a hacer notar su propio estilo y que además es un portador con todo el derecho de los estilos de los cuales fue un verdadero iniciador.
¡De cualquier manera, Wunderbar es un discazo que resiste cualquier comparación y se planta firme por su propio pie! No te lo puedes perder. Esta versión que hoy te traemos es un acertado esfuerzo de Bureau B, la disquera que ha estado rescatando los discos de la desaparecida SKY, el sello que lanzó Wundenbar originalmente. Así que es una versión limpia, sin las típicas frituras (como diría faustinger) que traían las versiones basadas en el vinilo del 78. B.Rother.